El formato grande no es más barato hasta que divides
El cartel del lineal pone el precio del paquete, y el paquete de 750 g no se compara a ojo con el de 400 g. Hay que pasar los dos al mismo kilo, o los dos al mismo litro. El producto A del ejemplo cuesta 2,40 € y trae 400 g: el kilo sale a 6,00 €. El B cuesta 3,10 € y trae 750 g: el kilo sale a 4,13 €. El paquete más caro es el más barato por kilo. Esa es la única pregunta que esta página responde.
Gramos, kilos, mililitros y litros
Mil gramos son un kilo y mil mililitros son un litro. La calculadora divide el precio entre la cantidad ya pasada a kilos o a litros. No convierte kilos en litros, porque un litro de aceite no pesa lo mismo que un litro de leche y la etiqueta no siempre lo dice. Si uno de los dos está en gramos y el otro en mililitros, la página se niega a declarar un ganador. Pasa los dos a la unidad que use la etiqueta, no a la que te convenga para que gane el que ya pensabas comprar.
Lo que el precio por kilo no ve
Un kilo más barato puede ser peor compra si caduca antes de que lo uses, si lleva un ingrediente que no quieres o si la mitad se tira. El cálculo no entra en eso. Tampoco deshace una oferta «la segunda unidad al 70 %»: en ese caso el precio que debes escribir es lo que pagas por las dos unidades partido entre la cantidad total, o usa antes la calculadora de descuentos y trae aquí el precio final. El precio anterior tachado se mira con la regla de los treinta días, contada en la guía de Black Friday. El número de esta página es el de la caja, no el del porcentaje del cartel.
Cómo hacerlo en el propio súper, con la etiqueta de precio por kilo que ya obliga a mostrar el comercio en muchos lineales, está en la guía cómo comparar un precio por kilo.