Cien euros, un 12 % y cincuenta al mes
El ejemplo cabe en tres meses y por eso se puede comprobar sin una hoja de veinte filas. Debes 100 €. El TIN es el 12 % anual. Cada mes, el interés de esta página es el saldo por 0,12 / 12, es decir por 0,01. El primer mes el interés es 1,00 €. Pagas 50 €. De esos 50, uno es interés y 49 reducen la deuda: quedan 51 €. El segundo mes el interés es 0,51 €. Pagas 50 € y quedan 1,51 €. El tercer mes el interés es 0,0151 €, pagas 1,5251 € y la deuda se cierra. Los intereses suman 1,5251 €, que al céntimo son 1,53 €. Devuelves 101,53 €. La TAE que sale al lado, 12,68 %, no es una comisión: es (1 + 0,01) elevado a 12, menos 1. Es lo que rinde un 12 % nominal partido en doce cobros iguales, si no hay ningún otro coste.
Si la cuota no cubre el interés, la deuda no baja. Con 1.000 € al 20 % de TIN, el interés del primer mes es 1.000 × 0,20 / 12 = 16,67 €. Una cuota de 10 € se queda corta. La página lo dice y no te enseña un número de meses inventado. Sube la cuota por encima del interés o el calendario no existe. En una revolving de verdad el banco puede además cambiar la cuota mínima con el contrato. Aquí la cuota es la que tú escribes, fija, hasta que la deuda se acaba o hasta que se demuestra que no se acaba.
Qué es la TAE y qué no es esta
La TAE sirve para comparar costes en un mismo horizonte de un año, incluyendo el efecto de pagar el interés por partes y, en el contrato real, las comisiones y gastos que la ley manda meter en ese cálculo. La Ley 16/2011, de contratos de crédito al consumo, es la que obliga a informar de la TAE en estos créditos. El Banco de España explica, en sus fichas para la clientela, que la revolving se va recomponiendo: lo que no pagas sigue generando interés. Esta calculadora no lee tu contrato. Por eso la TAE de la pantalla es solo la del TIN compuesto mes a mes, sin comisión de apertura, sin seguro y sin el coste de disponer de más dinero a mitad de año. Si tu tarjeta tiene cualquiera de esas cosas, la TAE del contrato será otra, casi siempre más alta. REVISAR la del documento que firmaste: la casilla del TIN se puede cambiar; la TAE de la página no se convierte sola en la contractual.
Tampoco distingue si el banco cobra el interés por días naturales o por doceavos. Muchas tarjetas liquidan sobre el saldo medio diario. Doceavos es una aproximación clara, la que permite el ejemplo de los 1,53 €, y hay que decirlo así. Si tu extracto no cuadra con estos céntimos, manda el extracto. La diferencia de unos céntimos en un mes corto no cambia la decisión de si la cuota es suficiente. Una cuota que va justa con el interés sí la cambia, y eso la página sí lo marca.
Para salir, la cuota manda más que el ánimo
Bajar el TIN renegociando, o pasar la deuda a un préstamo con cuota que sí amortiza, son decisiones del contrato, no de esta suma. Lo que la suma enseña es el precio de seguir igual. Si alargas la vida de la deuda porque la cuota es pequeña, los intereses de muchos meses superan de largo a los 1,53 € del ejemplo. Prueba con tu saldo y con la cuota que de verdad domicilias, no con la cuota que te gustaría. Si el resultado dice que no baja, no hace falta un plan de diez años: hace falta una cuota mayor que el interés de este mes, y luego constancia. El interés del mes que viene se calcula sobre lo que quede, así que cada euro de más que amortizas hoy ahorra interés en todos los meses siguientes. Eso es lo único optimista de la fórmula, y es aritmética, no un eslogan.
No metas en el saldo una compra que todavía no has hecho. La revolving crece cuando se usa. Esta página congela el saldo de partida. Si el mes que viene gastas otros 40 €, el calendario de tres meses deja de valer. Vuelve a escribir el saldo nuevo. Y no uses el TIN de un anuncio si el de tu contrato es otro: el anuncio puede ser un TIN bonificado el primer año. El que genera el extracto es el que va en la casilla.