Tres mil doscientos euros y cuarenta invitados
El ejemplo de la comunión abre con 2.500 € de celebración y 700 € entre recuerdos y ropa. Son 3.200 €. Con 40 invitados, 3.200 / 40 = 80 € por persona. Igual que en la boda, ese 80 € no es el menú infantil ni el de los adultos. Es la suma de lo que has escrito, dividida. Si la ropa es de quien hace la comunión y no depende de los invitados, sigue dentro del total y por tanto dentro de los 80 €. Es correcto si la pregunta es «cuánto nos cuesta el día por cada persona que se sienta». Es engañoso si la pregunta es «cuánto cuesta el cubierto». Para el cubierto, deja la ropa en su partida y no la mires cuando hables con el restaurante.
Tampoco hay un precio oficial de una comunión. No voy a inventar una media nacional ni a copiar la de un foro. Los 2.500 y los 700 están para que la división tenga un ejemplo que se pueda rehacer: 2.500 + 700 = 3.200, y 3.200 / 40 = 80. En cuanto tengas el presupuesto del local, se sustituyen. Una partida que no exista en tu caso se quita. Una que exista y no esté, se añade. El botón está para eso.
Lo que crece con la lista y lo que no
El restaurante, si cobra por comensal, crece. Los recordatorios, si son uno por familia y no uno por silla, crecen menos de lo que crece la lista de invitados. El traje o el vestido no crecen. Una tarta puede ser un fijo hasta cierto tamaño y luego saltar de bandeja. Escribirlo todo como un único saco y luego dividir está bien para el día en que cierras el presupuesto. Está mal para el día en que añades diez primos y crees que el coste por persona baja. Baja la media y sube la factura del restaurante. Actualiza el importe de esa partida: si el menú son 35 €, diez personas más son 350 € más, no una media más amable.
Los detalles de los niños, si los hay, son otra partida. No los prorratees dentro del menú o no sabrás qué estás negociando. El fotógrafo suele ser un fijo de horas, no de invitados. El álbum, a veces, cobra por página. Son contratos distintos y merecen filas distintas. Un solo número gordo impide ver cuál de las filas se ha ido de las manos cuando el total asusta.
Quién cuenta como invitado
Cuarenta es el ejemplo. Cuenta a quien come o ocupa sitio, incluidos los niños si tienen cubierto, y no cuentes dos veces a quien viene a la iglesia y no al restaurante si la partida cara es el restaurante. Puedes hacer dos divisiones mentales: el total del día entre todos los que vienen a algún sitio, y el restaurante entre los que se sientan. La página hace una sola división, la del total entre el número que escribas. Elige el número que corresponda a la pregunta que te estás haciendo y no cambies de pregunta a mitad de la frase.
Un regalo en efectivo no es un descuento del cátering. Si la familia quiere ver «lo que sale de nuestro bolsillo después de los sobres», réstalo al final y llama a esa cifra saldo, no coste. Mezclarlas hace que una comunión con muchos sobres parezca barata cuando el local no lo fue. El local se paga igual. La plantilla enlazada sirve para no perder las partidas entre una conversación y la siguiente. Esta pantalla no archiva el presupuesto.