Una lista antes de un local
Una comunión se encarece por encargos sueltos: el local un día, el fotógrafo otro, la ropa cuando ya no hay talla. El presupuesto que sirve es el que junta las partidas antes de señalar fecha. Esta guía no dice cuánto cuesta «una comunión en España». No hay una tarifa oficial ni una estadística del INE que podamos presentar como el precio normal. Los números de abajo son un ejemplo para sustituir por los presupuestos que te den por escrito.
El ejemplo de la calculadora parte de 2.500 € de celebración y 700 € de recuerdos y ropa, con 40 invitados. El total es 3.200 €. Partido entre 40 son 80 € por invitado. Si quitas a diez invitados y el local no baja de precio, el coste por cabeza sube aunque gastes lo mismo: 3.200 / 30 = 106,67 €. Esa es la cuenta que hay que hacer antes de ampliar la lista «porque total, por uno más».
Las partidas que casi siempre aparecen
Celebración: local, menú, bebida y tarta. Pregunta qué está incluido y qué se cobra por persona a partir de un mínimo. Un mínimo de 40 cubiertos con 28 invitados te hace pagar 12 comidas que no se sientan. Recuerdos y ropa: el traje o el vestido, los zapatos, la peluquería y el detalle para los invitados. Son partidas distintas. Juntarlas en «otras cosas» es como no tenerlas. Fotografía e invitaciones, si las contratas, van en su propia línea. Un primo que hace las fotos «por la comida» sigue teniendo un coste si le cubres el cubierto y el álbum.
La iglesia o el centro, la flor y el recordatorio de banco no son el mismo euro que el catering. Si los paga un abuelo, no los pongas en tu total y tampoco los uses para fingir que la celebración te salió barata: anota quién paga cada línea. El día que alguien pregunte «¿en cuánto nos quedó?», la respuesta tiene que poder separarse. Lo que pagó otro no es un descuento. Es otra cuenta.
La lista, en un orden que no te pille
Fecha y número de invitados, aunque el número sea provisional. Sin el número, el menú no se puede presupuestar. Después, tres presupuestos del mismo tipo de celebración, no uno solo: con uno no hay comparación, hay una cifra. Ropa, con margen por si hay que hacer un arreglo. Invitaciones, cuando el local esté cerrado, no antes: invitar a un sitio que luego cambias obliga a rehacer y a veces a pagar dos veces. Detalles de los invitados al final, cuando ya sabes si el menú se comió el tope. El detalle es lo primero que se puede bajar sin estropear el día. El menú, no.
Hay una plantilla de planificador de comunión, de pago único, por si quieres las partidas ya en celdas en vez de en una nota del móvil. El botón de arriba lleva a esa ficha. No hace falta para que la cuenta de esta página funcione: la calculadora reparte lo que tú escribas. La plantilla sirve para no olvidar una línea y para ir tachando encargos, que es donde se suele ir el dinero que «no recordabas».
Invitados, niños y el cubierto que no se come
Cuenta cubiertos, no familias. Una familia de cuatro son cuatro menús si el local cobra por cabeza, aunque dos sean niños y el menú infantil sea más barato. Pide el precio del menú infantil por separado y multiplica. Un error de diez niños a 8 € de diferencia son 80 €, poco. Un error de tratar a los niños como adultos son varios cientos. Los alérgicos y el menú especial a veces llevan suplemento: pregunta antes de cerrar, no el día anterior.
Los que confirman y no van se pagan igual si el local ya pasó la fecha de cambio. Por eso el presupuesto prudente usa la lista de invitados, no la lista de los que «seguro que vienen». Si esperas un 10 % de bajas y el contrato no las admite, estás presupuestando un deseo. Usa el número del contrato.
Lo que no deberías prometer
No prometas un regalo en efectivo «de tantos euros» si ese efectivo sale de la misma cuenta que el catering y no lo has restado. El sobre de los padres, de los abuelos y el de la propia celebración son tres decisiones. Sumarlas al final y llamarlas «lo que costó la comunión» mezcla un regalo con un gasto. En la calculadora, el gasto es lo que sale. El dinero que el niño recibe es otro apunte, y no resta el menú.
Una fecha en temporada alta no tiene un suplemento oficial que esta página pueda citar. Si el local lo pone por escrito, entra en la partida de celebración. Si solo te lo dicen de palabra, pídelo en el presupuesto antes de reservar. Lo que no está escrito no existe cuando llegue la factura, y discutirlo el mismo día sale tarde y peor.
Tampoco copies el presupuesto de un grupo de mensajes. Esas cifras no son un censo. Sirven, como mucho, para no olvidar una partida. El euro que vale es el del presupuesto con membrete, con lo que incluye y con la fecha límite para cambiar el número de comensales.