Cómo se calcula la cuota de un préstamo
Los préstamos personales en España usan casi siempre el sistema francés: pagas la misma cuota todos los meses. Al principio la mayor parte de la cuota son intereses y, con el tiempo, cada vez amortizas más capital.
La fórmula es cuota = C × i / (1 − (1 + i)−n), donde C es el importe, i el interés mensual (TIN / 12) y n el número de meses.
TIN y TAE: cuál mirar
El TIN es el interés que se aplica a tu deuda. La TAE incluye además las comisiones y la frecuencia de pago, así que es la cifra que sirve para comparar préstamos de distintos bancos. Un préstamo al 6 % TIN con un 3 % de comisión de apertura puede salir más caro que otro al 7 % sin comisiones.
Consejos antes de pedir un préstamo
- Pide solo lo que necesites y al plazo más corto que puedas pagar: alargar el plazo baja la cuota, pero dispara los intereses.
- Intenta que el total de tus deudas no supere el 35 % de tus ingresos netos. Si no sabes cómo reparte el mes, la regla 50/30/20 deja el 50 % para necesidades, y la cuota de un préstamo de consumo no debería comerse ese bloque entero.
- Desconfía de los créditos rápidos: su TAE puede superar el 1.000 %.
Un ejemplo cerrado y la comisión que no se ve
Diez mil euros a 60 meses y un TIN del 7 %, sin comisión de apertura. La cuota es 198,01 €. En cinco años pagas 11.880,72 €, de los que 1.880,72 € son intereses. La TAE, sin comisión, queda muy cerca del TIN porque el único extra es el fraccionamiento mensual. En cuanto pones una comisión de apertura del 3 %, el dinero que de verdad recibes ya no son 10.000 € sino 9.700 €, y la TAE sube porque devuelves la misma cuota sobre un neto menor. Compara siempre la TAE de la oferta vinculante, no el TIN del anuncio.
Amortizar antes de tiempo está permitido en el crédito al consumo, con una comisión legal máxima del 1 % si queda más de un año de plazo y del 0,5 % si queda menos, sobre el capital reembolsado. No es lo mismo que la comisión de una hipoteca, que tiene sus propios topes desde la ley de contratos de crédito inmobiliario. Si lo que estás mirando es la casa y no un coche, pasa a la calculadora de hipoteca y suma antes los impuestos de la compra en la calculadora de gastos de compraventa: financiar esos gastos con otro préstamo personal es de las formas más caras de llegar a la escritura.
La cuota de este cálculo es constante (sistema francés). El primer mes casi todo es interés y el último casi todo es capital. Por eso cancelar pronto ahorra más de lo que sugiere «me quedan pocos intereses en la cuota de este mes»: los intereses gordos están al principio. Si el tipo es variable, vuelve a calcular con el TIN nuevo; esta página no simula un índice que todavía no se ha publicado.
Qué preguntar antes de firmar el préstamo
Pide el TIN, la comisión de apertura en euros y no en un «desde», el plazo exacto y si hay comisión por amortizar. Con esos cuatro datos esta página reproduce la cuota. Si el comercial te da una cuota más baja, falta un dato: o el plazo es más largo, o el capital no es el que crees, o hay una carencia inicial en la que solo pagas intereses y la deuda no baja. La carencia alivia tres meses y encarece el resto. No es un descuento. Si además te ofrecen un seguro de protección de pagos, súmalo a la cuota a mano: esta calculadora no lo mete, y a veces es más caro que bajar el TIN medio punto.
Y compara el coste total, no la cuota. Un préstamo a siete años con una cuota cómoda puede costar el doble de intereses que el mismo dinero a cuatro años con una cuota que sí cabe en el presupuesto. Si no cabe, el préstamo es demasiado grande. Bajar el importe es la palanca que de verdad ahorra. Alargar el plazo es la que disimula.